sábado, 25 de agosto de 2012

LOS CUATRO COLORES DEL SAGRADO MAIZ





Rojo fuego de la sangre, Tojil de mil batallas, sagrado fuego del Universo, fuego consagrado del Espíritu, el Gran Kan Koyopá que abre y satura el Camino de Padre Sol, es nuestra esencia, de los que venimos de las estreellas: ¡Los Mayas y los Pueblos del Continente Americano!
 

Negro del silencio, de la vida de los Ajmaq, del silencio de la Sabiduría, de la Regeneración, de los Ancestros, del Qanil, de la Entrada de Padre Sol, la del Balam de la Noche, para reparar los pecados y volver a nacer al siguiente día, con la ayuda de los ancestros para no seguir cometiendo los mismos pecados.

Amarillo de la savia que persiste en el tiempo, la persistencia de la vida, la energía de la santa agua, médula de los huesos, luz que sana y vientre que germina en diversidad de formas, para la eternidad. Amarillo que alimenta el movimiento, que baña el espacio y que ayuda a la transmutación y a la psiquis.

Blanco de la pureza, del respeto y de la obediencia, el que satura de blancura del hálito divino, la esencia del aire al entrar a este mundo como esencia de nuestra respiración, del equilibrio, de la estabilidad, es el blanco mensaje de los Viajeros Estelares, el frío Viento del Norte (Tew Kakik) que trae los avisos de la Vida y de la Eternidad. Color de la magia blanca, la del mlagro para comunicarnos con las 13 dimensiones, blanca, siempre blanca comunicación de la Tierra con el Cielo.

Son los colores de las 4 constituciones psicobiológicas humanas existentes en este planeta.

Son los colores de los cuatro cuadrantes, llenos de mazorcas energéticas, para alimentar nuestra materia, nuestra aura, nuestro ser espiritual.

Son los colores, en su orden: de la alegría, la tristeza y el sufrimiento, la fuerza y la paz y la pureza.

viernes, 11 de mayo de 2012


El Maya Verdadero,  ama su raíz, su sangre ancestral, su origen… el aceptar costumbres o prácticas ajenas a la suya, traiciona su pasado, traiciona a sus ancestros, niega su existencia.
El maya  verdadero no reza letanías, ni tiene rituales ajenos a su cosmovisión, Ora, como lo hacían  los primeros Abuelos, todo le nace  del corazón, de manera espontanea y sincera. Vive en constante agradecimiento al Creador y formador y a los primeros abuelos. Ofreciendo el Toj por muy pequeño que sea, lo da con amor y reconocimiento  por lo que recibe diariamente: la Vida, la salud, la familia, el trabajo.  Todo lo que hace es oración para su Creador.
El maya verdadero  es original. Autentico, no imita a sus hermanos, no imita  lo que sabe que le hace daño,  imita con reverencia más que lo que observa en  Madre naturaleza,  Es humilde sin humillarse. No confronta, escucha con respeto, es obediente, leal a sus principios y valores heredados de una cultura milenaria  sabe compartir porque le enseñaron a compartir, no discrimina porque sabe que todos somos hijos de un solo Ser Supremo, le llama wachalal a su semejante, Usted es yo y yo soy Usted. Vive en el orden natural de las cosas. No ambiciona riqueza material, más que la riqueza de la salud, riqueza de la sabiduría,  Riqueza moral. Es feliz con lo que tiene  y vive en armonía con todo lo que le rodea.
El maya verdadero  Venera, ama, glorifica el nombre de su Creador y Formador, con humildad y sencillez.  Se dirige a El con el pronombre personal Usted, porque no es un ser con forma humana y sabe muy bien que es superior a todo, porque  sabe que es el Absoluto, el  Creador de todo lo que es y existe visible e invisible.  No le teme porque no le enseñaron a temer a quien lo creó porque el Creador es Amor. Sabe  que El Creador y Formador no castiga porque sus leyes  son inmutables, que todo se conquista y lo que se siembra se cosecha. Sabe que si cae en pecado lo  primero que hace es reconocerlo y pide sabiduría para no volver a cometerlo, no reniega ni le echa la culpa a nadie de su sufrimiento que es producto de un error  cometido por él.
 El Maya verdadero todo lo  que ve lo ve hermoso, por muy simple que sea porque es sensible se enternece ante la maravilla de la vida y de sus manifestaciones.